MANOS MANCHADAS

El juez Baltasar Garzón tuvo ayer la ocasión de defenderse tras la admisión a trámite de una querella interpuesta contra él por Manos Limpias, una organización ultraderechista que, pese a su nombre, suele defender a quienes más sucias las tienen, en este caso con la sangre de miles de españoles.
Es surrealista que ninguno de los protagonistas vivos del terrorismo de Estado franquista haya rendido cuentas ante la Justicia y tenga que hacerlo quien, por vez primera, trata de ayudar a las víctimas que la dictadura dejó tras de sí. O que no se tomen medidas contra los jueces que incumplen la ley de enjuiciamiento criminal ante la aparición de restos humanos con evidencias de muerte violenta en cualquier cuneta. La Justicia, en mayúsculas, debería garantizar el derecho de todo ciudadano a enterrar dignamente a sus muertos, y llevar ante ella a quienes se lucraron y enriquecieron cercenando las libertades y las ilusiones de todo un pueblo.
Terroristas, traficantes y corruptos brindaron ayer con champán a la entrada del magistrado en el Supremo. Pero, por encima de todos, los que aprovecharon aquel "gran ejemplo" de consenso llamado Transición para blanquear su pasado tenebroso, convirtiéndose en demócratas de la noche a la mañana sin pasar por ningún filtro.
Este país no podrá pasar página mientras haya miles de asesinados en las cunetas, al tiempo que sus asesinos gozan de impunidad, anonimato y protección. Mientras se siga amedrentando a quienes tratan de ayudar a las víctimas. Mientras la extrema derecha siga campando a sus anchas camuflada en las instituciones democráticas. No podrá mirar al futuro mientras no distinga a los que cerraron el puño para defender la democracia y quienes estiraron el brazo para destruirla y no movieron un sólo dedo para recuperarla.
Categoría: General 4 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Hecho con
Nosotros núnca juzgamos a los agresores y, en parte, porque muchos dirigentes políticos actuales tienen que tapar sus vergüenzas familiares ¿acaso es buena publicidad para la Sra. Sáez de Santamaría, José Bono, Pío García Escudero...?
En Oviedo, Gabino de Lorenzo, decidió acatar la mal llamada "ley de memoria histórica" citando a un comité de notables que inventariaran aquellas calles que fuesen susceptibles de renombrarse: os comunico que la Plaza de la Gesta de Oviedo no cambiará de nombre porque no es ofensivo... Eso sí, lo dijo un comité donde la cabeza visible de mayor renombre era el filósofo Gustavo Bueno, el cual ha demostrado con el tiempo porqué la Universidad de Oviedo le apartó de sus labores docentes pese al apoyo de sus compañeros esgrimiendo (literalmente) razones como que "divagaba" o que "había serias dudas sobre su estabilidad mental"... Quien quiera comprobar este hecho puede coger su extensa labor de articulista y trazar su línea ideológica...
Un saludo y gran comentario.