LA JUSTICIA, A JUICIO
La trayectoria del juez Baltasar Garzón puede analizarse por las reacciones que han despertado sus acciones. Su labor desde la Audiencia Nacional le ha hecho ganarse un merecido prestigio pero también numerosas enemistades entre ciertos partidos políticos, organizaciones terroristas y otros personajes relacionados con el delito.
Sus acciones contra ETA hicieron que la banda le situara en el centro de la diana, al igual que algunos narcotraficantes a los que metió entre rejas. De forma más reciente ha sido blanco de las iras del Partido Popular, que se querelló sin éxito contra el magistrado por el caso Gürtel, trama que salpica a varios dirigentes de la formación.
Todas las querellas, ataques o amenazas no han conseguido amedrentarle hasta ahora. Sin embargo, el Tribunal Supremo acaba de admitir a trámite la presentada por su intención de investigar los crímenes del franquismo durante el golpe militar, la guerra civil y la dictadura; una etapa, ésta última, que les convierte en "crímenes de Estado".
La querella ha sido interpuesta por Manos Limpias, cuyo cabeza visible es Miguel Bernard, ex secretario general de la ultraderechista Fuerza Nueva. Dicho personaje justifica la medida por la "alarma social" creada tras la apertura del proceso -entre los franquistas, imagino- y por su "contribución al deterioro del Estado de Derecho".
La admisión a trámite de la querella será una buena oportunidad para que el magistrado defienda su iniciativa. Pero no deja de ser curioso que quien está detrás de la misma sea la ultra-derecha que jamás luchó por el Estado de Derecho; eso que, precisamente, es lo que persigue Garzón para ayudar a las miles de familias que todavía buscan hoy a sus desaparecidos. Y el PP, mientras tanto, celebrándolo.
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Hecho con
Pero lo más paradójico es que, quienes han interpuesto tal querella contra Garzón, sea una organización que se autodenomina como “manos limpias”, cuando son precisamente ellos, o los que inspiraron su ideología, los que tienen las manos más teñidas de la sangre de sus víctimas.