ACLARANDO

Recordaba la pasada semana, en este mismo espacio, lo que sucede en nuestra ciudad a diario o coincidiendo con la celebración de algún evento deportivo relacionado con el motor: Calles y avenidas convertidas en el circuito particular de cuatro descerebrados y agresiones contra el medio ambiente que nadie repara, como hemos visto recientemente en los alrededores del tramo de carretera entre Villafranca del Bierzo y Paradaseca.
Pero comprobando algunas reacciones posteriores, me veo en la necesidad de aclarar lo que quise decir -y dije, de hecho- en mi columna a quienes se dieron por aludidos incomprensiblemente y que han mostrado su malestar en este medio o en el blog donde semanalmente cuelgo mis opiniones.
Como es lógico, la crítica no iba dirigida en ningún caso a los pilotos de un rallye, sino a quienes no participan en el mismo y lo hacen por su cuenta por las calles poniendo en peligro al resto de conductores y peatones y provocando que el ciudadano no distinga entre unos y otros. Ellos son, precisamente, quienes más daño hacen a los propios pilotos.
Del mismo modo, tampoco los que participan en la competición son responsables del estado en el que queda el paisaje tras el paso de una prueba de esas características. Si se articulan las medidas necesarias, los rallyes y el respeto al medioambiente deberían ser dos cuestiones totalmente compatibles.
En los días transcurridos entre mi anterior columna y ésta, la Policía Municipal ha podido interceptar a dos conductores a más de 100 kilómetros por hora en pleno casco urbano. Esos y no otros son los descerebrados a los que me refería.
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un saludo amigo