SANTA PACIENCIA
Hace unos días leía, en estas mismas páginas, afirmaciones de esas que hacen a uno frotarse los ojos de incredulidad. En ellas, su autor se lamentaba por los derechos que tienen en la actualidad otras religiones para establecerse en nuestro país y el supuesto maltrato al que diariamente se enfrenta la iglesia católica española, presionada por un Gobierno con maneras de "régimen totalitario".
Sin embargo, esa supuesta libertad religiosa contra la que algunos disparan queda en entredicho desde el momento en que es el propio Estado el encargado de recaudar el dinero de los contribuyentes en favor de una sola religión, mediante el Impuesto sobre la Renta. Así, la iglesia católica es la gran beneficiaria, a pesar de su discriminación hacia numerosos colectivos sociales, cuyos miembros contribuyen también a llenar sus arcas. Y encima se quejan.
En Ponferrada, el Ayuntamiento cedió en su día al Obispado uno de los mejores solares del barrio de La Rosaleda para la construcción de un nuevo templo, exclusivamente católico, en lugar de destinarlo a un espacio que pudiera ser compartido por todas las creencias. O para escuelas públicas, guarderías o centros culturales, de los que actualmente carece la zona. Eso sí que es discriminación.
La situación actual de la iglesia católica y la merma del número de fieles o de vocaciones no es culpa de ningún Gobierno. Su decadencia paulatina ha sido paralela a la disminución del analfabetismo, al final del régimen totalitario al que estaba estrechamente ligada y se ve agravada por la actitud de la propia iglesia y su empeño por evitar que el mundo siga girando.
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Un fuerte abrazo, amigo.