TABLA RASA
El alcalde de Ponferrada acaba de anunciar un "homenaje permanente" en la ciudad para las víctimas "de cualquier tipo de violencia". Lo hace después de ausentarse, tanto él como el resto de concejales "populares", del homenaje que el consistorio de la capital leonesa tributó el pasado domingo a Jerónima Blanco y Fernando Cabo, una madre y su hijo asesinados en agosto de 1936 a las afueras de la capital de El Bierzo. Un acto que tenía lugar después de la negativa de dedicar a ambos un espacio público por parte del equipo de Gobierno de la ciudad.
La iniciativa del primer edil ponferradino se antoja políticamente correcta, del gusto quizá de una buena parte de sus votantes, pero evidencia una ausencia preocupante de cultura democrática y un desconocimiento absoluto de lo acontecido hace siete décadas en la ciudad que gobierna.
En primer lugar, porque no distinguir entre "amarillos, azules, verdes o rojos" es un buen gesto de cara a la galería, pero la sola ausencia del alcalde de Ponferrada en el homenaje le delata. Dudo mucho que su actitud fuese la misma si se tratase de un acto reivindicativo que tuviese por protagonistas a víctimas más recientes. Y mucho más que les negase un espacio público si éstas lo solicitasen.
Por esa regla de tres, merecerían el mismo reconocimiento los que defendieron la Democracia y aquéllos que contribuyeron a secuestrarla durante cuatro décadas; los guardias civiles que entraron en el Congreso el 23 de febrero de 1981 y los diputados que se mantuvieron firmes en sus escaños o los terroristas que han sucumbido manipulando un explosivo y las cientos de víctimas que éstos han provocado. www.santiagomacias.bitacoras.com
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Hecho con
A pesar de los pesares, os doy todo mi reconocimiento por lo que haceis, Santiago. Un saludo.