FUEGOS ARTIFICIALES
21-08-2008 00:00:01
Pasados más de cuatro años desde el último cambio de Gobierno es tiempo suficiente para sacar algunas conclusiones. En todo este periplo, la impresión que muchos nos llevamos es que quienes mueven los hilos del país en la actualidad se han convertido en verdaderos especialistas en el manejo de fuegos artificiales.
Eso hacen quienes retiran las tropas de Irak al día siguiente de salir elegidos, pero que a partir de entonces permiten que más de un centenar de aviones de la CIA aterricen en nuestro territorio llenos de hombres maniatados y con los ojos vendados, privados de los más básicos derechos humanos.
Este es un Gobierno que hace bueno el dicho de “mucho ruido y pocas nueces” en lo que respecta a su relación con la Conferencia Episcopal, una institución con la que está enfrentado en apariencia, pero a la cual sigue financiando con un porcentaje de los impuestos que todos los españoles pagamos, seamos o no católicos, en una extensión encubierta del cepillo por todos los domicilios del país.
No participan del socialismo aquellos que no mueven un dedo para que las SICAV -entidades utilizadas por las grandes fortunas para canalizar sus inversiones- dejen de existir o paguen los impuestos que legalmente les corresponden. Actualmente, dichas organizaciones gozan de grandes privilegios ante al resto de contribuyentes, como abonar solamente el 1% del Impuesto de Actividades Económicas, cuando realmente debería ser el 35%.
Por no hablar de la idea de abaratar el despido en la última reforma laboral, con la excusa de que genera más empleo, cuando lo único que ha conseguido es que millones de trabajadores que ya eran fijos hayan visto reducidos sus derechos a costa de mejorar las estadísticas.
Eso hacen quienes retiran las tropas de Irak al día siguiente de salir elegidos, pero que a partir de entonces permiten que más de un centenar de aviones de la CIA aterricen en nuestro territorio llenos de hombres maniatados y con los ojos vendados, privados de los más básicos derechos humanos.
Este es un Gobierno que hace bueno el dicho de “mucho ruido y pocas nueces” en lo que respecta a su relación con la Conferencia Episcopal, una institución con la que está enfrentado en apariencia, pero a la cual sigue financiando con un porcentaje de los impuestos que todos los españoles pagamos, seamos o no católicos, en una extensión encubierta del cepillo por todos los domicilios del país.
No participan del socialismo aquellos que no mueven un dedo para que las SICAV -entidades utilizadas por las grandes fortunas para canalizar sus inversiones- dejen de existir o paguen los impuestos que legalmente les corresponden. Actualmente, dichas organizaciones gozan de grandes privilegios ante al resto de contribuyentes, como abonar solamente el 1% del Impuesto de Actividades Económicas, cuando realmente debería ser el 35%.
Por no hablar de la idea de abaratar el despido en la última reforma laboral, con la excusa de que genera más empleo, cuando lo único que ha conseguido es que millones de trabajadores que ya eran fijos hayan visto reducidos sus derechos a costa de mejorar las estadísticas.
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Comentario hecho por Chiqui, el día 21-08-2008 02:55:55h.
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