CUECEN HABAS
Jesús Javier Lasarte Vidal, Delegado Territorial de la Junta de Castilla y León en la capital, acaba de renunciar al cargo que había representado desde hace una década, después de descubrirse su supuesta implicación en un escándalo económico-financiero relacionado con suculentos negocios de energía solar en la provincia.
Su caso, de serlo, ni es el primero ni será el último: Hace unos años, en el marco de la llamada "Operación Eolo", el que fuera director general de Industria con el PP en la comunidad de Canarias, Celso Perdomo, fue acusado junto a su novia y varias personas más de irregularidades en convocatorias de concursos públicos de energía eólica, de malversación de caudales públicos, cohecho y tráfico de influencias. Por aquel entonces, más de uno por estas tierras debió poner sus barbas en remojo, pero por lo visto también hubo quien hizo caso omiso a la advertencia.
Las acusaciones contra este político, de comprobarse, demuestran que las actuaciones irregulares abundan entre ciertos cargos de la administración, que son apoyados por algunos funcionarios, en este caso de León. Las malas lenguas apuntan directamente a negocios energéticos como el del carbón -cuyas explotaciones ilegales en Laciana no dejan en muy buen lugar a los responsables del departamento de Minas- o a los encargados de gestionar los permisos para las explotaciones de energía eólica.
En todos los casos, por desgracia, se repiten actitudes por parte de aquellos que se aprovechan de la información privilegiada relacionada con esos negocios, la cual pasa previamente por sus manos. Luego, sus influencias permiten que los procedimientos administrativos necesarios vayan sobre ruedas.
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