UN MERECIDO HOMENAJE

El pasado jueves, un grupo de voluntarios halló en un garaje de Flores del Sil los restos de la joven Jerónima Blanco y de su hijo Fernando, de sólo 3 años, asesinados en agosto de 1936. Su hallazgo era la culminación de una larga búsqueda, el final de un duelo suspendido para su familia y la demostración de que aquello había sucedido realmente.
Apenas un mes después de la algarada militar, pocos imaginaban el grado de crueldad que llegaría a alcanzar la represión franquista. Cuentan que un alto mando del ejército sublevado, tras contemplar los dos cuerpos sin vida al borde de la carretera, ordenó que no volvieran a repetirse imágenes similares. Pero aquel mandato, si es que se produjo, apenas tuvo efecto. No dolerían prendas para alcanzar el poder por las armas, aunque se tratase de una joven embarazada y de un niño de tres años.
La lista de víctimas republicanas en El Bierzo, la mayoría producidas de forma extrajudicial, superó las 2000. Demasiado balance para una tierra que no conoció la guerra propiamente dicha; demasiado silencio impuesto como para tener que estar callado todavía; demasiado dramático como para olvidarlo.
Setenta y dos años después ya es hora de homenajear a todas las víctimas de la barbarie. Sí, a todas. Sus nombres deberían ocupar un espacio público como homenaje. Y el ayuntamiento de Ponferrada, en este caso, tiene una buena oportunidad de hacerlo. En ese sentido, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica acaba de elevar una propuesta que posteriormente ha hecho suya la comarcal del PSOE, a pesar de que ninguno de sus miembros se acercó por el lugar mientras duraron los trabajos. En fin, que nunca es tarde si la dicha es buena.
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