LOS NIETOS

Jeunehomme demuestra que la recuperación física de los desaparecidos no reabre heridas, sino que las cierra.
A principios de julio de 2007 se exhumó la fosa donde se encontraban, desde noviembre de 1936, los restos de Leonides Rodríguez, un minero de San Pedro Mallo asesinado tras ser descubierto escondido en un pajar de su pueblo por un grupo de guardias civiles y falangistas de Matarrosa.
Su cuerpo fue enterrado en medio de un huerto de la vecina aldea de Santa Leocadia. Siete décadas después, el trabajo de los arqueólogos permitió a su familia recuperar sus restos y finalizar un duelo suspendido durante demasiados años. Al mismo tiempo, un pueblo atenazado por el silencio y por el miedo comenzó a hablar por primera vez.
En aquellos días, un equipo de la televisión pública belga, dirigido por Marie Paule Jeunehomme, comenzó a grabar un documental sobre los desaparecidos españoles. Pero sus cámaras también fueron testigos del reencuentro entre dos familias que permanecían distanciadas desde entonces; de cómo la ruptura del silencio había permitido la reconciliación de la tercera generación de los descendientes de víctima y victimario.
Esta tarde, aquellos que aseguran que la recuperación de la memoria histórica divide a los españoles tienen una buena oportunidad para comprobar lo equivocados que están. A partir de las ocho de la tarde en la Obra Social de Caja España.
Categoría: General 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Hecho con