EL PRECIO DE LA INTIMIDAD

Quienes viven de las rentas de todos los ciudadanos no parecen los más indicados para hablar de presión.
Una juez de Toledo acaba de denegar las medidas cautelares solicitadas por Telma Ortiz, hermana de la princesa de Asturias, contra más de cincuenta medios de comunicación. La demandante pretendía acogerse a la ley que regula el derecho a la propia imagen, pero que exceptúa a los cargos públicos y a las personas con cierta notoriedad para ser grabados en lugares abiertos.
Sin embargo, Telma Ortiz defiende que ella no es un personaje público, pero todo parece indicar que sí lo es. Los Presupuestos Generales del Estado le reservan 8.500 euros mensuales de la partida destinada a los gastos de la Casa del príncipe de Asturias. A ello hay que sumar un servicio de vigilancia por funcionarios del servicio de seguridad de la Casa Real, chofer o dietas de vestuario y de asistencia a eventos, todo ello por ser tía de la heredera a la corona.
El acoso de la prensa rosa es uno de los pocos inconvenientes en la vida de un personaje público mantenido con el dinero de todos. Para la demandante, es una presión asfixiante. Me pregunto qué pensaría si tuviera que vivir por un momento la situación de miles de familias de este país, que tienen que apretarse el cinturón diariamente para llegar a final de mes. Eso sí que es presión.
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