EL VEREDICTO
13-03-2008 00:00:01

La banda terrorista ETA hizo su aparición en la campaña tan sólo 12 horas antes de su finalización. Todo parece indicar que con el asesinato en Durango del ex concejal socialista Isaías Carrasco, ETA buscaba un golpe de efecto de la misma forma que Al Quaeda lo hizo en los días previos a las elecciones generales de 2004.
Sin embargo, la diferencia entre lo sucedido entonces y ahora quizá se deba a la gestión de la tragedia ante los ciudadanos por parte del Gobierno. El 11-M, la mayoría de los habitantes de este país asoció los atentados de Madrid con la participación de España en la guerra de Irak. Aquella decisión fue tomada en contra de la voluntad mayoritaria de la ciudadanía, a la cual se trató de engañar desde el Gobierno hasta los momentos previos a la cita electoral del día 14 de marzo de 2004.
El último atentado de ETA, sin embargo, viene a aportar la prueba definitiva sobre la falsa teoría predicada por el PP durante los cuatro años en la oposición. Ni el Estado se rinde a la banda terrorista ni nadie desde el Gobierno ha sido jamás su aliado.
En cuanto a las profecías del PP, que predecían una ruptura del país, éstas no se han visto reflejadas en las urnas. Los resultados arrojan una bajada espectacular del voto a los partidos nacionalistas e independentistas. Algunos analistas -empeñados en buscar argumentos que justifiquen la derrota del PP- aseguran que el descenso se debe a un trasiego de votos hacia un PSOE cada vez más radicalizado. Pero lo cierto es que PNV, CIU y ERC vuelven a estar en cifras similares a las de 1996, año de la victoria electoral de José María Aznar. Los números indican, por lo tanto, que quizá aquella subida se debió a una reacción ante los reaccionarios.
Por su parte, la provincia de León volvió a demostrar que no quiere desaprovechar la oportunidad que le supone el hecho de contar con un leonés en la presidencia del Gobierno. Zapatero tiene la obligación, en los próximos cuatro años, de hacer que sus paisanos no tengan que arrepentirse del apoyo que hoy le brindan.
En Ponferrada, la enorme diferencia en las urnas entre PSOE y PP hubiera significado una mayoría absoluta para los primeros, si se tradujeran los datos en clave municipal. El hecho de que actualmente suceda todo lo contrario debería provocar una renovación inmediata en las filas socialistas, incapaces hoy de captar el voto de aquéllos que el domingo dieron su apoyo a Zapatero. Los “populares”, en cambio, deberán tomar buena nota de la tendencia mayoritaria de los ponferradinos, que puede hacer variar el rumbo en un futuro no muy lejano. En este caso, la derrota fue “dulce” para Carlos López Riesco, pues le permite alcanzar su objetivo de instalarse en Madrid y seguir siendo alcalde de su ciudad, algo que no permitieron ni a Gallardón.
Significativo también el número de votos de Falange de las JONS en Ponferrada (282) un dato que el delegado de ese partido en la ciudad -del cual no sé ni el nombre- atribuye a su buena gestión. Sin embargo, todo parece tener su origen en la idea de algunos que decidieron que, de no poder votar a su formación en las generales, lo harían por aquéllos que más se acercaran a sus posiciones ideológicas. Y lo cumplieron.
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Un saludo mi buen amigo.