CICLOS VITALES
21-02-2008 00:00:01

El nacionalismo es una reacción que se produce, en la inmensa mayoría de las ocasiones, por circunstancias extremas. Algo similar sucede con el regionalismo: Abundancia y escasez, riqueza y pobreza, atención y abandono o recuerdo y olvido son el vivero donde nacen, crecen, se reproducen e incluso pueden morir ideologías que carecen de la virtud de la solidaridad que reclaman de otros.
En aquellos lugares donde no son palpables ninguna de las circunstancias anteriormente citadas, lo que destaca es la figura del político que, de la nada, consigue abanderar una ideología y convencer al resto con su discurso. En el caso diametralmente opuesto, una sensibilidad social elevada provoca, en ocasiones, que algunos personajes experimenten un ascenso que no va en proporción a su capacidad.
Quizá hubo un día en el que una parte de la sociedad berciana creyó que la balanza que medía sus derechos y sus deberes se inclinaba en exceso hacia uno de los lados. Esa situación, junto al regreso de la democracia y más tarde al reparto autonómico fueron el origen de la creación de partidos de corte regionalista, con suerte dispar.
En nuestra tierra, hace casi treinta años, se produjo un intento de los Independientes de El Bierzo de crear la primera formación política de corte regionalista. La cosa no cuajó y allí apareció un grupo liderado por Tarsicio Carballo, que alumbró el Partido del Bierzo, aprovechando aquel caldo de cultivo para iniciar su trayectoria.
Desde entonces, su representación en el consistorio ponferradino y en algún otro ayuntamiento berciano ha ido diluyéndose poco a poco. Hoy, expulsado de aquel PB, su presencia es testimonial y su permanencia en el escenario político no se debe al respaldo de su base social -apenas un millar de votos de su nueva formación, el PRB- si no a algún que otro apoyo económico de dudosa procedencia.
Los últimos reductos del antiguo lider bercianista se limitan a una zona que reune muchas de las características negativas citadas al principio: El valle del Oza. Y ese es el escenario de su última cruzada; impedir que la Diputación de León ejecute las obras de acceso a Peñalba de Santiago desde San Cristóbal de Valdueza, un recorrido mucho más accesible y que en ningún caso condenará al ostracismo al resto del valle.
La propuesta de Carballo consiste en ampliar una carretera ya existente, demasiado estrecha y con un trazado sinuoso, pero cuyo encanto es precisamente ese. Una ampliación de la misma supondría una agresión al entorno. Su paso por las localidades de Valdefrancos y San Clemente de Valdueza -con variantes imposibles de realizar- hacen inviable un ensanche del actual acceso, pero justifican la actitud del político regionalista: Es posible que su postura no fuera la misma si el pedáneo de la primera localidad -que regenta un bar en la segunda- no fuera de su partido.
Quizá Tarsicio sea consciente del proceso en el que se encuentra actualmente la ideología que él engendró. Pero quien ha sido partícipe de su nacimiento, crecimiento y reproducción, no está dispuesto a verla morir así como así. Un buen ególatra prefiere matarla el mismo. Y con reacciones así, cada vez está más cerca de su propósito.
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Comentario hecho por Luis Diaz, el día 19-06-2008 17:50:06h.
Comentario hecho por Juan, el día 11-09-2009 19:25:45h.
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