UNA VIDA DE CINE
03-01-2008 00:00:01

En marzo de 1895, mientras los hermanos Lumiere proyectaban en París la primera película de la historia (La salida de los obreros), en Toral de Merayo nacía un personaje cuya vida fue digna de un guión cinematográfico. Muy pronto quedó claro que aquel pequeño, al que sus padres llamaron Domingo, no estaba hecho para llevar el tipo de vida de aquella España rural sumida en la miseria.
Así, con apenas 17 años, tomó la maleta y los pocos ahorros que había podido reunir, para abandonar su pueblo en busca de un futuro mejor. No quiso irse sin hacer una última visita a su compadre Manuel y a su mujer, que acababan de ser padres por primera vez de una niña a la que habían llamado Teresa. “Esta me la guardas, por si algún día vuelvo”, dijo entre risas, al despedirse.
A mediados de 1912 llegó a Liverpool para trabajar. Pero sólo un año después, el 26 de abril de 1913, embarcó en el Caronia, un barco con capacidad para más de 1500 pasajeros, que hacía el trayecto desde la ciudad inglesa hasta Nueva York y que había sido fabricado siete años antes por encargo de la compañía Cougar.
Aquel navío tendría mejor suerte que el Titanic, de la White Star Line, que hacía el mismo recorrido y que había sucumbido pocos días antes de la llegada del joven Domingo a Liverpool. El Caronia, por su parte, serviría años más tarde para transportar a miles de soldados hacia la 1ª Guerra Mundial, sobreviviendo al conflicto.
El 4 de mayo de 1913, el barco inglés hizo su llegada a la isla de Ellis, cercana a la estatua de la Libertad y utilizada como aduana del puerto de Nueva York. En aquel lugar se realizaron las inspecciones legales y médicas a los 12 millones de pasajeros que llegaron a los Estados Unidos a través de aquel puerto entre 1892 y 1954.
El primer destino de Domingo sería Albany, una pequeña ciudad situada a poco más de 200 kilómetros al norte de Nueva York y cercana a la confluencia de los ríos Mohawk y Hudson. Allí vivía desde hacía unos años uno de sus hermanos, Joaquín, que había avalado previamente su llegada al país americano.
La llegada a América no mermó su inquietud, quedando ésta reflejada en los diferentes escenarios de su estancia en aquel continente: EEUU, México, Cuba, Argentina… hasta que en 1931, las noticias que llegaban desde España le animaron a regresar a su país, dejando atrás veinte años de su vida y quizá alguna cosa más que nunca contó. Consigo trajo su mayor fortuna: La de haber podido vivir en libertad y conocer unos ideales que comenzaban a florecer en su país.
En su pueblo le esperaban sus familiares, sus amigos y también Teresa, convertida en una hermosa joven de la que acabaría enamorándose. Se casaron sólo unos meses después, en una ceremonia civil pionera en el pueblo, anulada años más tarde. Junto a ella pasó los mejores momentos de su vida, y también los peores, sobreviviendo milagrosamente a una guerra de la que estaba llamado a ser víctima. Falleció en octubre de 1982, dejando un recuerdo imborrable entre los que le conocieron y, sobre todo, entre sus hijos y nietos. Uno de ellos tuve la suerte de ser yo.
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Comentarios
Comentario hecho por chiqui, el día 07-01-2008 20:49:55h.
Comentario hecho por chiqui, el día 13-01-2008 02:25:10h.
Mi abuelo también era de Toral de Merayo, mi madre nació allí, yo llevo de segundo apellido Merayo. Mi abuelo falleció en 1985 a los 88 años de edad. El triste recuerdo de mi madre, que solo contaba con 9 añitos, es el fusil de un hombre puesto a quemaropa en el pecho de mi abuela, buena mujer y de gran corazón. Con un bebé en brazos y otros 7 chiquillos que no superaban los 11 años. El bebé lloraba y mi madre con 9 años, ajena a lo que allí ocurría, le decía a mi abuela que le diera el pecho para que así el bebé calmase su llanto. Al abuelo se lo llevaron pero en mitad del camino se tiró en marcha y huyó. Salvó su vida que reanudaron en Flores del Sil. Mi "EMPATÍA " con todas las personas y todo lo sucedido desde 1936 y la posguerra es inmensa en mi, lo vivo como si cada muerte o dolor de todos fuera personalmente mio. Lo vivo en cada poro de mi piel. Es todo muy triste y aun hay personas que se niegan a contar lo que nunca se nos a querido contar, y se nos a ocultado mediante el miedo.
Hasta pronto.
Hasta pronto.
Comentario hecho por patricia, el día 04-08-2009 15:11:34h.
Me ha emocionado gratamente el relato, se parece bastante a lo que yo creo que mi abuelo vivió aunque no tengo claras las fechas. Tambien era natural de Toral de Merayo, se llamaba David y era un poco más joven que el tuyo, pero al igual que él vió mundo viajando en un barco, estuvo tambien en Nueva York (tengo un libro que compró en la 7ª avenida) antes de terminar en Toral de nuevo casandose con mi abuela.
Muchas gracias!
Muchas gracias!
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