SIETE MARAVILLAS
12-07-2007 00:00:01
Hace más de dos mil años, algunos escritos realizados por el historiador Herodoto, por Callimachus de Cyrene o por el ingeniero Filón de Bizancio hablaron por primera vez de las Siete Maravillas del Mundo. La recopilación final, sin embargo, tiene su origen en la Edad Media, cuando muchos de aquellos monumentos ya no existían.
Tomando como referencia el período de su construcción, la lista la encabeza, curiosamente, la única que todavía hoy podemos admirar: La Gran Pirámide de Giza, terminada alrededor del año 2570 ac y construida por el faraón egipcio Jufu, al que Herodoto denominó Keops. Casi dos mil años más tarde -en el 605 ac- comenzó la construcción de los Jardines Colgantes de Babilonia, en el actual Irak; según el propio Herodoto, sus paredes externas tenían una longitud de 300 metros de largo, 24 de ancho y 97 de alto. Un siglo después, en la ciudad turca de Éfeso, se finalizaba un templo de dimensiones extraordinarias dedicado a la diosa Artemisa. En Olimpia, Grecia, el escultor Fidias daba vida a la cuarta maravilla cronológicamente hablando; la estatua de Zeus, que contaba con una altura de 12 metros y estaba adornada con oro y piedras preciosas. Fue desmantelada por los gobernadores cristianos en los siglos V y VI para desalentar el paganismo. En quinto lugar, el sepulcro del rey Mausolo en Halicarnaso, hoy llamada Bodrum y perteneciente a Turquía, y que es el origen de la palabra mausoleo. Fue dañado por un terremoto y más tarde destruido por las cruzadas europeas de la Edad Media. En el siglo III ac se finalizó la construcción de una enorme estatua conocida como el Coloso, dedicada al dios Helios, y ubicada a un lado del puerto de la isla griega de Rodas. Y por último, el Faro de Alejandría, que se elevaba a más de cien metros de altura y que fue construido en la misma época que el Coloso y, cómo éste, fue destruido por un terremoto.
La lista final difiere, entre otras, con la citada en un poema de Antípatro de Sidón en el que éste alaba a las Siete Maravillas, pero incluye la Puerta de Istar -situada en las murallas de Babilonia- en lugar de los jardines colgantes de la misma ciudad. Otras hacen lo mismo con el faro de Alejandría.
El tema vuelve a estar de actualidad por la decisión de un empresario suizo de elegir las nuevas Maravillas del Mundo mediante un concurso al más puro estilo Operación Triunfo, en el que cualquier persona interesada en participar se convierte en un elector potencial al que nada le impide votar más de una vez.
El despropósito es tal que la propia UNESCO decidió no avalar la campaña por varios motivos. El principal, porque la votación no es universal al dejar fuera a millones de habitantes de todo el planeta que no tienen acceso a Internet o a una llamada de teléfono de elevado coste.
Pero la principal crítica proviene de los estudiosos de arte, por el hecho de que la elección de las siete nuevas maravillas se realice con los votos de millones de personas, sin un conocimiento adecuado para una decisión de tal calibre y dejando a un lado el mérito artístico. El resultado final lo dice todo.
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