45 MILLONES
14-06-2007 00:00:01

Un estudio del Instituto Nacional de Estadística refleja que España supera, a día de hoy, los 45 millones de habitantes. En un país en continuo envejecimiento, la baja tasa de natalidad ha sido compensada por el fenómeno de la inmigración, que supone el 10% del actual censo.
Las cinco nacionalidades con más presencia en nuestro país son la marroquí, que supone el 18,4% del total; le siguen los ecuatorianos con el 13,8%, los rumanos con el 13,1% y los colombianos y bolivianos, con el 8,2% y el 4,6%, respectivamente.
Ese incremento lleva consigo un aumento de otros factores negativos, como la inmigración ilegal o los discursos xenófobos, que se empeñan en relacionar al inmigrante con un delincuente, como si en nuestro país la figura del ladrón no fuera de sobra ya conocida, sin necesidad de importarla desde el exterior. Los defensores de esas tesis deberían saber que una España cada vez más envejecida no hubiera podido avanzar en lo económico como lo ha hecho en los últimos años de no haber sido por la contribución de los inmigrantes.
Un trabajo reciente de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada revela que España debe a la inmigración algo más del 90% del crecimiento medio del Producto Interior Bruto de los últimos cinco años. Incluso, los especialistas afirman que para mantener el actual nivel de crecimiento harán falta entre cuatro y siete millones de extranjeros más hasta el año 2020, algo que se repite en la mayoría de los países europeos.
Por otro lado, la capacidad de ahorro de los inmigrantes no sólo ha tenido mucho que ver en el control de la inflación, si no que ha posibilitado que éstos puedan enviar a sus países una cantidad cercana a los 6500 millones de euros contabilizados durante el año pasado. Esa fuente de ingresos beneficia el crecimiento económico de los países tanto de origen cómo de destino, mejorando la capacidad adquisitiva y el nivel de vida de quiénes lo reciben y contribuyendo, por tanto, a frenar la inmigración masiva.
En cuanto a los impuestos, los inmigrantes aportan anualmente a las arcas del Estado 23.402 millones de euros y le suponen a las mismas 18.618. Por otro lado, desde 2005 éstos han comprado el 25% de las viviendas que se vendieron en todo el país y suscribieron cerca del 20% de las hipotecas registradas.
Uno de cada seis inmigrantes se ha convertido en empresario, la mayoría en las comunidades de Madrid, Cataluña y Valencia. La construcción, las inmobiliarias, la hostelería y, sobre todo, el comercio son los sectores mayoritarios. En este último sector la tendencia al negocio étnico -enfocado a miembros de una comunidad específica- deja paso cada vez más hacia negocios generalistas, un buen síntoma de integración.
El conocimiento de todos estos datos es el mejor antídoto contra el veneno de la xenofobia, una corriente peligrosa que debería erradicarse, empezando por la actitud irresponsable de algunos políticos, para dejar paso a un discurso solidario que haría de España un ejemplo de convivencia.
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