CARTA ABIERTA DE UN GITANO…
28-12-2006 00:00:01

A la atención de Fátima López Placer:
Mi nombre no le dirá nada. Dudo que me conozca porque es muy posible que no frecuentemos los mismos ambientes. Quizás nos hemos cruzado en alguna ocasión por las calles de Ponferrada, la ciudad a la que llegaron mis abuelos hace más de medio siglo y donde espero que muy pronto nazca mi primer hijo.
Y aunque mis circunstancias económicas no me permiten leer la prensa a diario, hoy me he decidido a escribir estas letras después de ver la entrevista a doble página que le dedicaba este mismo periódico hace unos días y leer algunas afirmaciones vertidas en ella y, en particular, la que ocupaba el titular de portada.
En esa entrevista, usted afirmaba que tras la situación de acoso y derribo que ha vivido en los últimos tiempos dentro el partido político en el que milita, lo único que le quedaba por hacer a algunos de sus compañeros era, textualmente, “enviarle a un gitano para que le pegase cuatro tiros”.
Pues bien: Le confieso que, desde mi ignorancia, siempre creí que la política era el mejor medio para intentar acabar con las desigualdades sociales, y que las personas que se dedicaban a ella lo hacían para lograr ese fin, desde una posición moderada y respetuosa con el ciudadano que le vota. Pero el tiempo y sobre todo gente cómo usted se han encargado de demostrarme que estaba equivocado.
Sus palabras son la prueba más evidente de que cualquiera puede dedicarse a la política, incluso usted, y cobrar un buen sueldo a final de mes, a costa de todos los ciudadanos, incluidos los gitanos a los que hace bien poco pedía el voto.
En la misma entrevista, señora López Placer, se define cómo una política a la que le gusta estar en contacto con los ciudadanos, y lamenta que en los últimos tiempos haya sido insultada y ninguneada por algunos miembros de su propio partido. Pero demuestra poca credibilidad cuando no duda en hacer lo mismo con un colectivo al cual estoy orgulloso de pertenecer, pero que para ustedes apenas existe.
No hace mucho, los líderes del partido al que representa decidieron presentar una campaña en la que se pretendía denunciar la inseguridad ciudadana, y para ello no dudaron un momento en relacionar la inmigración con la delincuencia. Y a usted no se le ha ocurrido otra cosa mejor que seguir con el mismo argumento racista y xenófobo, comparando a la etnia gitana con una pandilla de sicarios a sueldo.
Si hablamos de delincuencia, debería usted saber que en todos los estratos sociales existen excepciones que vienen a confirmar la regla, también entre los payos. Y si bien es cierto que este problema afecta en mayor medida al colectivo al que pertenezco, para los que intentamos sobrevivir en la otra orilla del estado del bienestar y dar a nuestros hijos un futuro mejor que el nuestro, sus palabras no son el mejor aliento.
Hay un dicho popular que asegura que la mejor palabra es la que queda por decir, pero en este caso ya es tarde. Entonces, la única forma de remediar el error y comprobar la talla humana de una persona es la disculpa. Hágalo. Todavía está a tiempo.
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