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Columnas de Santiago Macías en La Crónica de León

COMO DOS GOTAS DE AGUA

14-12-2006 00:00:01

La casualidad ha querido que un 10 de diciembre, día Internacional de los Derechos Humanos, fuera el último para uno de los personajes que mas los ha pisoteado.
Desde España, muchos han lamentado que Pinochet haya muerto sin ser sentenciado por los delitos que pesaban sobre él, y consideran que esto debería servir de lección para tener en cuenta la importancia de no retrasar la acción judicial. Justicia que, según ellos, debe continuar porque es el único remedio para curar las heridas.
Pero lo lamentable del asunto es que una parte de los que están detrás de estas declaraciones son los mismos que promueven una Ley de la Memoria que es más de lo mismo para las víctimas de la dictadura franquista, y que seguirá delegando el cumplimiento de los derechos humanos a la labor de asociaciones de voluntarios. En la otra parte están los que debido a su mala conciencia critican cualquier iniciativa en ese sentido, bajo el pretexto de no “reabrir heridas”.
A otros se les llena la boca criticando al régimen chileno mientras viven enfrascados a diario en el posfranquismo y se empeñan en rescatar la imagen pública de la dictadura: De todos ellos, el único que se atreve a manifestarlo públicamente es el fundador y presidente de honor del Partido Popular, Manuel Fraga, que no ocultaba su admiración por Pinochet pues, según él, dejó un país mejor al que se encontró cuando llegó al poder, o mejor dicho, cuando se apropió de él ilegítimamente. Al menos, el ex ministro franquista es consecuente con sus ideas.
Las biografías sobre el dictador chileno que hemos leído estos días son unánimes: Pinochet dio un golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973 contra el gobierno legítimo del presidente Salvador Allende, a pesar de haber jurado lealtad a éste poco tiempo atrás. Tras apartar de sus cargos a buena parte de la cúpula militar, sumió a Chile en una cruenta dictadura durante 17 años en la que 3196 personas murieron como consecuencia de la violencia política y de las cuales 1185 continúan desaparecidas, según el informe elaborado en 1991 por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.
Ahora, sustituyan en el párrafo anterior el nombre de Salvador Allende por el de Manuel Azaña, la fecha del 11 de septiembre de 1973 por la del 18 de julio de 1936, Chile por España, y después de sumarle 19 años más a la dictadura, el resultado es Francisco Franco.
Y en cuanto al apartado de las cifras, la diferencia es tan abismal que rebaja al dictador chileno de la categoría de alumno aventajado de Franco a la de simple aprendiz: La lista de muertos y desaparecidos en Chile es similar a la perpetrada por los golpistas sólo en la provincia de León.
Entre los delitos que se imputan a Pinochet está el de haber amasado una inmensa fortuna a costa de las arcas del Estado, que fue a parar a varias cuentas en el extranjero de las cuales se ha servido su familia para vivir desde entonces sin dar un palo al agua. Ya sólo falta que la edición chilena del “Mira quien baila” fiche a una de sus nietas para que lucir palmito a costa del dinero de todos los ciudadanos.

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Referencias


Comentarios
Comentario hecho por Nedy, el día 15-12-2006 13:52:35h.
Es lamentable que a estas alturas sigamos necesitando a personas como tú, que nos recuerdan que aún nos queda mucho por andar. Sigue así y llegaremos.
Un abrazo
Nedy



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