MUJER, MADRE Y HEROINA
07-09-2006 00:00:01
El lunes fallecía Alida González Arias a los 91 años de edad. Al día siguiente, los vecinos de Salas de los Barrios despedían a una de las mujeres que mejor encarnaron la lucha contra el franquismo en nuestra tierra. Con ella desaparece el último testimonio de lo sucedido aquel 2 de mayo de 1951 en Las Puentes de Malpaso, con la muerte de Manuel Girón y el final de la oposición armada contra la dictadura en El Bierzo.
Alida González, miembro de una familia conservadora de la localidad, contraería matrimonio en 1931 con José Losada Yánez, un ugetista que a la postre pasaría a formar parte de la corporación que rigió los destinos del antiguo ayuntamiento de Los Barrios de Salas desde el 20 de marzo de 1936 hasta el 23 de julio del mismo año, fecha en que los golpistas tomaron la localidad y cambiaron el destino del joven matrimonio.
A partir de entonces, el futuro vino en forma de clandestinidad y destierro. Y así se mantuvo hasta el 27 de abril de 1940, cuando la Guardia Civil acabó con la vida del ex-concejal cerca de Lombillo. La muerte de Losada significaría el fin del destierro de Alida, pero no el final de su lucha. A partir de aquel momento, la casa familiar de Salas de Los Barrios se convertiría en un importante punto de apoyo de la resistencia armada.
Pero un suceso ocurrido en junio de 1945 cambiaría definitivamente el rumbo de su vida: En una casa de Columbrianos tendría lugar un episodio que costaría la vida a tres guerrilleros y a dos de sus enlaces. En su interior, la Guardia Civil descubriría documentación de tal importancia que llevaría a la detención de más de medio millar de personas acusadas de colaborar con la lucha armada. Y Alida estaba en la lista.
Así, a mediados de agosto de 1945 hubo de abandonar su hogar para incorporarse a la guerrilla liderada por Manuel Girón, íntimo amigo del que había sido su esposo. El tiempo convertiría a Alida en la compañera del guerrillero de Salas; para el régimen, sin embargo, pasó a ser simplemente la “querida” de Girón.
Pero en mayo de 1951 la muerte se cruzaría de nuevo en su vida, en el mismo lugar donde once años atrás la había encontrado el que fuera su esposo.
Tras hacerse pública la muerte del guerrillero de Los Barrios, la guardia civil se apuntó el mérito de la operación modificando la versión oficial. Para ello habrían de darse dos requisitos: El primero, ocultar la participación del cabreirés José Rodríguez Cañueto, el verdadero verdugo de Girón y una vez conseguido, lograr la colaboración de la que se convertiría así en la única testigo de los hechos.
En su declaración ante las autoridades, Alida González seguiría el dictado del principal cerebro de la trama: El comandante de la Guardia Civil Miguel Arricivita. Esa fue su única colaboración. Con ello, además de garantizar su vida, lograría obtener más tarde la libertad para reunirse de nuevo, después de seis años, con sus tres hijos.
Pero la libertad de Alida tendría un alto precio, ya que desde entonces pasaría a ser el centro de todas las sospechas. Unas sospechas que convertirían su vida en un tormento y que le perseguirían hasta el mismo día de su muerte. Por eso hoy, los que la conocimos, estamos en la obligación de honrar y preservar su memoria.
Alida González, miembro de una familia conservadora de la localidad, contraería matrimonio en 1931 con José Losada Yánez, un ugetista que a la postre pasaría a formar parte de la corporación que rigió los destinos del antiguo ayuntamiento de Los Barrios de Salas desde el 20 de marzo de 1936 hasta el 23 de julio del mismo año, fecha en que los golpistas tomaron la localidad y cambiaron el destino del joven matrimonio.
A partir de entonces, el futuro vino en forma de clandestinidad y destierro. Y así se mantuvo hasta el 27 de abril de 1940, cuando la Guardia Civil acabó con la vida del ex-concejal cerca de Lombillo. La muerte de Losada significaría el fin del destierro de Alida, pero no el final de su lucha. A partir de aquel momento, la casa familiar de Salas de Los Barrios se convertiría en un importante punto de apoyo de la resistencia armada.
Pero un suceso ocurrido en junio de 1945 cambiaría definitivamente el rumbo de su vida: En una casa de Columbrianos tendría lugar un episodio que costaría la vida a tres guerrilleros y a dos de sus enlaces. En su interior, la Guardia Civil descubriría documentación de tal importancia que llevaría a la detención de más de medio millar de personas acusadas de colaborar con la lucha armada. Y Alida estaba en la lista.
Así, a mediados de agosto de 1945 hubo de abandonar su hogar para incorporarse a la guerrilla liderada por Manuel Girón, íntimo amigo del que había sido su esposo. El tiempo convertiría a Alida en la compañera del guerrillero de Salas; para el régimen, sin embargo, pasó a ser simplemente la “querida” de Girón.
Pero en mayo de 1951 la muerte se cruzaría de nuevo en su vida, en el mismo lugar donde once años atrás la había encontrado el que fuera su esposo.
Tras hacerse pública la muerte del guerrillero de Los Barrios, la guardia civil se apuntó el mérito de la operación modificando la versión oficial. Para ello habrían de darse dos requisitos: El primero, ocultar la participación del cabreirés José Rodríguez Cañueto, el verdadero verdugo de Girón y una vez conseguido, lograr la colaboración de la que se convertiría así en la única testigo de los hechos.
En su declaración ante las autoridades, Alida González seguiría el dictado del principal cerebro de la trama: El comandante de la Guardia Civil Miguel Arricivita. Esa fue su única colaboración. Con ello, además de garantizar su vida, lograría obtener más tarde la libertad para reunirse de nuevo, después de seis años, con sus tres hijos.
Pero la libertad de Alida tendría un alto precio, ya que desde entonces pasaría a ser el centro de todas las sospechas. Unas sospechas que convertirían su vida en un tormento y que le perseguirían hasta el mismo día de su muerte. Por eso hoy, los que la conocimos, estamos en la obligación de honrar y preservar su memoria.
Categoría: General 4 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
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Comentarios
Comentario hecho por NEDY, el día 12-09-2006 20:27:03h.
Comentario hecho por Eve, el día 26-11-2007 14:34:13h.
Estoy totalmente de acuerdo...sin embargo, hay muchas cosas mas que se pueden hacer que no solo recordar a estas personas tan importantes en nuestras vidas....el comandante Arricivita, hoy en dia sique siendo hijo predilecto de la ciudad de ponferrada, despues de todo lo que le hizo pasar a un gran numero de personas bercianas, entre ellas Alida...creo que tambien deberiamos luchar por cambiar eso....y hacerlo honestamente...ante todo y sobre todo...no aprobechandonos de la historia de esas personas que tanto lucharon por un futuro mejor para obtener algun tipo de recompensa.... un saludo!!
Comentario hecho por Lisardo, el día 26-11-2007 17:48:19h.
Totalmente cierto. Ayer se homenajeaba a Alida y no se hacía nada para obligar a retirar el título de hijo adoptivo a Arricivita. La primera denuncia (y la única) fue realizada por el propio Santiago Macías en su libro "El monte o la muerte".
El comentario de Eve habla de unas "recompensas" que son difíciles de entender, la verdad ¿nos lo explicas mejor?
Salud
El comentario de Eve habla de unas "recompensas" que son difíciles de entender, la verdad ¿nos lo explicas mejor?
Salud
Comentario hecho por xx, el día 21-08-2009 16:46:59h.
En ningún momento quiero negar la importancia de la labor de Alida González Arias hacia su pueblo natal Salas de los Barrios. No obstante, en su vida familiar nunca se distinguió por ser una esposa, madre y abuela desinteresada o ejemplar, siempre se preocupó por sus propios intereses y llegó a negarle alimento a una de sus dos hijas, en situaciones muy desesperadas.
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