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Columnas de Santiago Macías en La Crónica de León

RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

10-08-2006 00:00:01
El pasado fin de semana, la Policía Municipal de Ponferrada descubría en las inmediaciones del parque del Temple a dos menores en estado de embriaguez. Trasladados a un centro sanitario, los especialistas certificarían en ambos casos un cuadro de coma etílico. Tanto uno como el otro no superaban los 13 años y eran residentes en Cacabelos.
El hecho de tratarse de dos menores de edad ha llevado a los agentes del orden a iniciar una investigación para identificar el establecimiento que suministró las bebidas alcohólicas a los dos jóvenes, a fin de aplicarle la sanción que la ley tiene establecida para ese tipo de delitos.
En otra actuación policial llevada a cabo en esos mismos días, los agentes procederían a denunciar a un establecimiento nocturno por superar el aforo permitido. Desconozco si esta es una práctica habitual de la policía, pero en el caso de que lo fuera no parece que los locales nocturnos de la ciudad tomen ejemplo, en vista de la saturación que presentan cualquier sábado por la noche. Si sus propietarios permiten que se masifique el personal en el interior, dudo mucho que se pongan a investigar quien es menor de edad y quien no lo es a la hora de poner un cubata.
Pero la “movida nocturna” y sus consecuencias más recientes no empezaban ahí: Días antes, un conductor pasado de vueltas arrollaba a dos ancianos en la avenida del Castillo y se daba a la fuga a toda velocidad ante la mirada atónita de los testigos del suceso. Más tarde, a altas horas de la madrugada, los agentes municipales lograban abortar una carrera de coches al más puro estilo Formula 1 en pleno casco urbano de la ciudad. También en este caso uno de los participantes conseguiría huir de la policía.
Pero, por desgracia, ni los efectos del alcohol ni las carreras de coches son patrimonio exclusivo del fin de semana. Sucesos como estos se repiten cualquier día normal, pese a la meritoria labor de la Policía Municipal y la colaboración ciudadana.
Y ya puestos a hablar de colaboración ciudadana, quiero poner mi granito de arena: Una vez sancionados los conductores negligentes y los establecimientos que sirvan alcohol a menores, no estaría mal que se identificase también a los que comparten con estos la responsabilidad: Aquellos que ponen una máquina de 150 caballos de potencia en manos de mocosos de apenas 18 años, que ven al automóvil cómo a cualquier juguete de su infancia que cuando se rompía era sustituido por otro, en lugar de considerarlo cómo lo que puede llegar a ser: Una peligrosa máquina de matar… y de morir.
Esos mismos son los responsables de que dos niños de 13 años puedan estar a altas horas de la noche semi-inconscientes en un parque de una ciudad separada varios kilómetros de su pueblo y completamente borrachos.
En ambos casos, esos otros culpables son fácilmente identificables. Para llegar a ellos sólo hay que pedir el DNI al conductor suicida, al corredor ilegal o al adolescente beodo. Sus nombres aparecerán en la casilla correspondiente a “Nombre del padre” y “Nombre de la madre”.

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