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Columnas de Santiago Macías en La Crónica de León

DEUDAS RECIPROCAS

18-05-2006 00:00:01
Hace unos días, más de uno no daba crédito al leer una noticia que publicaba este mismo diario: La empresa Aquagest, concesionaria de la gestión del servicio de aguas en el municipio de Ponferrada, iba a proceder en breve al corte del suministro a más de medio centenar de usuarios.
Según la empresa, la medida está amparada por unos cuantos artículos del “Reglamento del servicio de abastecimiento y otros servicios”, y asegura que antes de tomar esa decisión se ha seguido escrupulosamente el procedimiento administrativo, notificando la resolución a los afectados sin recibir respuesta de éstos.
Manifiesta el responsable de la empresa que el impago de la deuda, en algunos casos de 2 ó 3 euros, “repercute negativamente en los ciudadanos”. Pues bien, no estaría de más que se preocupara de otros aspectos que también afectan a algunos habitantes del municipio. Éstos, sin embargo, son causados por la misma empresa que ahora se preocupa tanto por todos nosotros.
Los perjudicados, en estos casos, son ciudadanos que pagan el recibo mensual, pero que reciben a cambio un servicio en pésimas condiciones. Otros, menos afortunados todavía, son los habitantes de algunos pueblos del municipio que llevan años abonando un servicio del que no disponen.
En el primer grupo están los miles de ciudadanos de Ponferrada que acusan la falta de presión de líquido elemento o la casi ausencia de éste en la temporada estival. En el segundo grupo, por ejemplo, están algunos vecinos de pueblos cómo San Cristóbal de Valdueza, que abonaron durante años un servicio de alcantarillado del que no disponían; así, cuando consiguieron que la empresa se decidiera a solucionar el problema, ésta lo hizo construyendo un colector que invadió ilegalmente algunos terrenos, cuyos propietarios pusieron el caso en manos de la justicia. La sentencia judicial dio la razón a los segundos, obligando a la empresa a buscar una solución alternativa que no se ha llevado a cabo, trasladando a los vecinos a la situación primitiva, o lo que es lo mismo, a pagar por un servicio con el que no cuentan.
En todos los casos, los afectados han notificado sus innumerables quejas tanto a la empresa como al ayuntamiento, pero nadie ha tomado cartas en el asunto. Por eso, más de uno se pregunta si el citado “Reglamento del servicio de abastecimiento y otros servicios” no dedica ningún artículo a defender los derechos de los usuarios y sólo lo hace con los de la empresa concesionaria. Pero mucho me temo que la respuesta, en vista de los resultados de la gestión del agua en los últimos años, parece fácil.
PD.- Dicen que “de bien nacidos es ser agradecidos”. Por ese motivo, no quisiera despedirme sin agradecerle a Javier Gómez de Liaño el hecho de haberse acordado de mí en su extensa “Tribuna libre”, publicada en El Mundo del jueves pasado, por ofrecerme su experiencia para que yo pueda evitar errores. Sólo una pega; creo que la extensión del texto es directamente proporcional a la necesidad de justificarse, a él mismo y a otros, ante la opinión pública de mi ciudad.

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Referencias


Comentarios
Comentario hecho por Rafael del Barco Carreras, el día 12-10-2007 17:51:18h.
2. LA MODELO. Julio 1980.
Y Javier Gómez de Liaño.

Por Rafael del Barco Carreras



Al margen que el caso CONSORCIO DE LA ZONA FRANCA generara páginas contra los encarcelados, el Delegado del Estado nombrado en 1977, Bruna de Quijano, el comerciante de coches Fernando Serena, y yo, y al mismo tiempo los socialistas de “Serra y Maragall”, y otros, aprovecharan el enredo para sacarle (supongo al estilo FILESA, extorsión) al Banco Garriga Nogués, alias JAVIER DE LA ROSA MARTÍ, hijo del huido “secretario” ANTONIO DE LA ROSA VÁZQUEZ, muchos más millones de los denunciados, en principio a la prensa 10.000 millones, rebajados en la denuncia a 1.200, de las pesetas de entre 1975 a 1979, mi vida en la Modelo forjaría otras prioridades. SOBREVIVIR, física y mentalmente.

Los recuerdos podrían degenerar el cuadro a describir, por lo demás solo escrito por alguna de las víctimas poco o nada escuchadas o leídas, ya en denuncias oficiales (todas “aisladas” o archivadas) o escritos más o menos enmudecidos, y por ello cuando me refiero a aquella MODELO, cito al primer JUEZ DE VIGILANCIA PENITENCIARIA, Javier Gómez de Liaño, en su excelente libro “PASOS PERDIDOS, Confesiones en carne viva”. Navidades de 1981, “Cuatro meses de trabajo fueron bastantes para descubrir el cúmulo de abusos y barbaridades que se perpetraban en la cárcel Modelo de Barcelona. Situada en pleno centro de la ciudad, era como un amplio escaparate del absurdo”. El libro, editado en 1999, sigue con alguna de las espeluznantes escenas, como su visita al PALOMAR, unas celdas acolchadas (para locos) en la enfermería. Esas celdas formaban parte, con las argollas de la QUINTA, del SISTEMA, y con la ventaja de que los gritos no despertaban a los vecinos. Cuenta que años después preguntó al secretario del juzgado por los varios sumarios abiertos por homicidios, asesinatos, torturas y corrupciones de todo género, con incluidas “venta de libertades”, no por SUS DENUNCIAS, sino por las víctimas…NO PASÓ ABSOLUTAMENTE NADA, NINGUNA SENTENCIA a considerar, NINGUNA. Si el Gobierno Suárez nombró director para pacificar la cárcel, tras los motines, al torturador Camacho, no se quedó corto al nombrar PRESIDENTE de la AUDIENCIA A ALFONSO HERNÁNDEZ PARDO, dos sátrapas del más refinado franquismo.

Primeros de julio de 1980. Alojarse en la planta baja de la SEXTA GALERÍA sería a lo que los periodistas se referirían en el VIVIR COMO UN MARAJÁ sobre Bruna, y si se comparaba con la CUARTA, DE REINCIDENTES, O LA TERCERA (con promedios de 700 individuos), PARA EXTRANJEROS, moros, negros y sudamericanos, era una “delicia”. Unos 400 individuos en unas 90 celdas, con un funcionario que recontaba y poco más. La gran ventaja de la sexta, durante el día la mayoría trabajaban y los pocos que quedábamos podíamos movernos entre el patio y la celda. La SEGUNDA, más pequeña, con varios de la ETA, no estaba mal en cuanto al ambiente, y la QUINTA, la de castigos, la de las barbaridades, sin olvidar la enfermería que lo mismo servía para aislar algún enchufado que para matar a palos a cualquiera, y cuando digo “matar”…es matar. Recuerdo que muchos años después cuando ya no existía EL PALOMAR, Don Francisco (nombre real de uno de los presuntos torturadores) me contaba que al entrar en una de las celdas el “loco” le arrojó a la cara los excrementos… y lo puso a caldo ¡claro!.

El susto inicial de que poco menos se me comerían se pasó rápidamente. A los “caballistas”, así se llamaba entonces a los de “dinero o bolígrafo”, se les respetaba, por lo menos en aquella galería donde el resto se jugaba mucho de salirse de las normas. Zamora, el cabo, todo un prototipo, chorizo, tuerto y ligera cojera, se desvivía para tenernos contentos, claro que consumiéndole alguna de las porquerías que servía en su “rutina”, café de sucia cazuela, tortillas, o carne que conseguía de la cocina, al igual que el machaca Miguel procuraba un jergón sin cuerdas, colchón sin meadas, o sábanas limpias. Mi contable mentalidad le atribuyó ganancias de unas 200.000 pesetas mensuales, aun manteniendo a tres ayudantes. Toda una fortuna, o sea, que el primer responsable del “orden”, y chivato oficial, era el más interesado en su mantenimiento. Xiqui y Angel (nombre falso), con las drogas y el juego, ganaban más.

Las drogas. Si la compra de varios porcentajes de acciones, en efectivo y con letras, de Charly Max, negociación en la que me enfrenté al retorcido futuro presidente del Barça y de Husa, Juan Gaspar, que con un 7% y la gerencia succionaba los sustanciosos beneficios, me hicieron administrador de la célebre entonces discoteca en Barcelona (esquina Bori Fontestá-Beethowen), con lleno continuo, y me pusieron ante el creciente tráfico de drogas, ahora se mostraban omnipresentes, la primera y imperiosa prioridad. Un elemento nuevo que desde el primer instante me indicaba su terrible peligrosidad, pero marginándose de su circuito y consumo la tranquilidad CASI absoluta.

Mi primer amigo, CHUECA, todo un personaje, una celda para él solo desde que hacía unos meses un túnel desde la Avenida Roma pretendía alcanzar el patio de la sexta pero se hundió en la calle Provenza (la zona es una explanada, antigua riera desde Sarriá al Paralelo rellena con tierras del Ensanche, donde infinidad de ratas construían sus madrigueras, saltando a la cara de los perforadores), descubriendo su autoría por los planos que llevaba encima. Pretendió reeditar el famoso túnel por donde escaparon cuarenta y cinco presos. Se proponía poco menos que vaciar la cárcel, cobrando peaje. Falsificador, estafador de bancos y casado con una italiana (pura mafia decía). Después de una temporada en la QUINTA, vivía tranquilo y solo en la planta de la SEXTA. Murió poco después de su libertad de un disparo en la cabeza.

Y si yo en el interior buscaba mi acomodo y hasta emborronaba cuartillas, leía o jugaba con mis compañeros, cartas y frontón, a la par que atosigaba a preguntas a BRUNA, nunca aclaradas, mi mujer demostraba su gran actividad exterior, consiguiendo a los pocos días entrevistarse conmigo en el locutorio de “Jueces”. Todo un logro ya que en los locutorios generales (sin cabinas) era imposible por el griterío mantener una conversación. Y los logros no vendrían por los “amigos” que del ambiente “oficial” nunca tuvimos, y los otros desaparecieron o perjudicaron, sino por el BAR LA MODELO, la Tina, donde servían las varias docenas de comidas que se pasaban a diario al interior de la cárcel. Comenzó picando piedra, o sea, a invitar, pagar comidas, o pasarse horas esperando no sabía qué… por lo pronto comida decente, aunque cara, y la prensa…

Continuará…ver www.lagrancorrupcion.com






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