AMERICANOS DEL SUR
04-05-2006 00:00:26
El pasado lunes, la comunidad hispana de los Estados Unidos demostraba a quien lo dudase que ellos también existen. Y lo consiguieron. El país se paralizó coincidiendo con el primero de mayo, y un movimiento social se echaba a la calle para reclamar sus derechos. Al igual que sucedía hace 40 años, millones de ciudadanos se manifestaban masivamente. Entonces, para reclamar los mismos derechos para los hombres y mujeres de raza negra; el lunes, para pedir la regularización de doce millones de inmigrantes que residen en EEUU en situación ilegal.
A pie de calle, Mónica Salas, una limpiadora de origen salvadoreño, aseguraba que después de unos cuantos años residiendo en EEUU se sentía “ciudadana americana” de pleno derecho. La respuesta de esa mujer es un síntoma de la apropiación, entre otras muchas cosas, del término “América” por parte de los EEUU y la situación de supremacía de aquel país con respecto al resto del continente.
Ese mismo día, al sur del continente, el presidente de Bolivia, Evo Morales, anunciaba la nacionalización de los hidrocarburos. Una medida que afectará a empresas extranjeras, entre ellas la española Repsol YPF.
A día de hoy, las reservas de gas en Bolivia ocupan el segundo lugar en el continente americano, siendo superadas tan sólo por las venezolanas. Lo mismo sucede con el petróleo. Pero en 1985, el gobierno de Banzer inició un proceso de privatización y expropiación de los hidrocarburos y de eliminación de la empresa estatal, que provocaría el estallido de la “guerra del gas” en octubre de 2003 y la dimisión del entonces presidente Lozada. Los graves disturbios en ciudades como La Paz o El Alto provocaron casi un centenar de muertos y más de doscientos heridos, todos ellos entre las filas de los manifestantes.
En aquellas condiciones, la contraprestación que recibía el país por la extracción de sus recursos por capital extranjero se traducía a un porcentaje mínimo para el estado y en empleo precario, bajos salarios y pésimas condiciones de trabajo para la población.
Pero con la medida tomada el lunes, las empresas extranjeras recibirán el 18% del total, mientras que el 82% restante revertirá en el país, que podrá generar ingresos el año que viene que rondarán los 250 millones de euros.
Las voces más críticas aseguran que Bolivia no tendrá la capacidad económica para explotar sus recursos, pero nada dicen del abuso ejercido hasta la fecha por las empresas extranjeras, enriquecidas a base de arruinar cada vez más a aquel país. A los que piensan que la medida tomada por el joven gobierno de Evo Morales no es la más acertada, recordarles que el país andino, al igual que todos los países del mundo, debe tener opción preferencial para explotar unos recursos que le pertenecen.
Pero Bolivia no es un caso único. América y África aportan un buen puñado de nombres a la lista de países más ricos en recursos naturales y, sin embargo, más empobrecidos. Y cuando la situación de esos países sea diferente a la de Bolivia, véase Irak, diferente será la excusa para capitalizar los recursos y controlar su riqueza.
A pie de calle, Mónica Salas, una limpiadora de origen salvadoreño, aseguraba que después de unos cuantos años residiendo en EEUU se sentía “ciudadana americana” de pleno derecho. La respuesta de esa mujer es un síntoma de la apropiación, entre otras muchas cosas, del término “América” por parte de los EEUU y la situación de supremacía de aquel país con respecto al resto del continente.
Ese mismo día, al sur del continente, el presidente de Bolivia, Evo Morales, anunciaba la nacionalización de los hidrocarburos. Una medida que afectará a empresas extranjeras, entre ellas la española Repsol YPF.
A día de hoy, las reservas de gas en Bolivia ocupan el segundo lugar en el continente americano, siendo superadas tan sólo por las venezolanas. Lo mismo sucede con el petróleo. Pero en 1985, el gobierno de Banzer inició un proceso de privatización y expropiación de los hidrocarburos y de eliminación de la empresa estatal, que provocaría el estallido de la “guerra del gas” en octubre de 2003 y la dimisión del entonces presidente Lozada. Los graves disturbios en ciudades como La Paz o El Alto provocaron casi un centenar de muertos y más de doscientos heridos, todos ellos entre las filas de los manifestantes.
En aquellas condiciones, la contraprestación que recibía el país por la extracción de sus recursos por capital extranjero se traducía a un porcentaje mínimo para el estado y en empleo precario, bajos salarios y pésimas condiciones de trabajo para la población.
Pero con la medida tomada el lunes, las empresas extranjeras recibirán el 18% del total, mientras que el 82% restante revertirá en el país, que podrá generar ingresos el año que viene que rondarán los 250 millones de euros.
Las voces más críticas aseguran que Bolivia no tendrá la capacidad económica para explotar sus recursos, pero nada dicen del abuso ejercido hasta la fecha por las empresas extranjeras, enriquecidas a base de arruinar cada vez más a aquel país. A los que piensan que la medida tomada por el joven gobierno de Evo Morales no es la más acertada, recordarles que el país andino, al igual que todos los países del mundo, debe tener opción preferencial para explotar unos recursos que le pertenecen.
Pero Bolivia no es un caso único. América y África aportan un buen puñado de nombres a la lista de países más ricos en recursos naturales y, sin embargo, más empobrecidos. Y cuando la situación de esos países sea diferente a la de Bolivia, véase Irak, diferente será la excusa para capitalizar los recursos y controlar su riqueza.
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