Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

PASABA POR AQUÍ

Columnas de Santiago Macías en La Crónica de León

HASTA SIEMPRE

23-02-2006 15:59:36
El lunes por la noche fallecía Matilde Franco. Imagino que para algunos ese nombre no signifique nada. Al fin y al cabo, Matilde formaba parte de esa generación de hombres y mujeres que se van de este mundo de la misma forma en la que vivieron; en silencio.
Con ellos se va también el testimonio de una generación que comenzó a escribir con letras mayúsculas el código genético de nuestra democracia; Por defenderla se lo jugaron todo y todo lo perdieron; su familia, su país, su juventud… los mejores años de su vida. A pesar de todo, nunca tuvieron una recompensa por lo perdido, ni una disculpa por lo sufrido; jamás dejaron de formar parte del ignominioso bando de los vencidos.
En diciembre de 1948, Matilde Franco protagonizaría una salida del país digna de un guión cinematográfico junto al hombre al que había servido como enlace durante casi una década; Abel Ares Pérez. Por aquel entonces, acababan de cumplirse doce años del comienzo y final de la guerra en El Bierzo, y con ella, del paso a la clandestinidad para aquel vecino de Toral de los Vados. Doce largos años que transformarían a un simple afiliado al sindicato del cemento en COSMOS en teniente del Ejército de la República y, desde la caída del frente asturiano en octubre de 1937, en uno de los principales dirigentes de la Federación de Guerrillas de León-Galicia.
Pero en 1948, finalizada la segunda guerra mundial y descartada totalmente la posibilidad de una intervención aliada, la lucha armada contra el régimen de Franco era ya una utopía. Por aquel entonces los principales dirigentes de lo que un día había sido la Federación comenzarían a abandonar el país. No todos lo conseguirían.
El 7 de diciembre de aquel año, un taxi esperaba a Matilde en las cercanías de la estación de ferrocarril de Toral de los Vados. Unos metros más allá, a las afueras del pueblo, el vehículo se detendría para recoger a Abel y al fornelo Amadeo Ramón Valledor. De allí a Villafranca y más tarde a Lugo, siguiendo una especie de “ruta al revés” que les llevaría a Oviedo. Desde allí, atravesarían Asturias y Cantabria hasta llegar a las postrimerías de la provincia de Guipúzcoa y finalmente, después de horas y horas de angustia, a territorio francés.
Una vez fuera de peligro, Abel y Matilde se prometieron mutuamente no separarse jamás; Tres años más tarde, el 17 de julio de 1951, se casaron en Francia y en aquel país vivirían hasta 1992. Juntos se habían ido y juntos decidieron volver para acabar sus días en el pueblo que les vio nacer. Seis años después, el 14 de septiembre de 1998, se produciría el fallecimiento de Abel Ares. Pero Matilde, lejos de venirse abajo, lucharía desde aquel momento por mantener viva la memoria de su marido, con la misma fuerza con la que, cincuenta años atrás, había luchado para salvarle la vida.
El recuerdo del hombre por el que arriesgó su vida fue el mismo que le dio la fuerza suficiente cómo para no temer a la muerte; al fin y al cabo, sólo la muerte podía reunirla de nuevo junto a él. Ese día llega hoy, el mismo día en que cumplía 85 años. Estoy seguro de que hubiera elegido poder celebrarlo junto al hombre al que dedicó su último pensamiento. Y así será.

Categoría: General 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



Referencias


Comentarios


Añadir un Comentario


Recordar datos

Hecho con Bitacorae | Alojado en Bitácoras.com | Diseño Raúl García

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009