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Columnas de Santiago Macías en La Crónica de León

BOICOT Y OBLIGACIONES

02-02-2006 16:42:07
A principios de esta semana conocíamos la noticia de que algunas asociaciones de estanqueros españolas se planteaban la posibilidad de presentar una demanda judicial contra las compañías que decidan bajar el precio de sus marcas de cigarrillos. El detonante fue una decisión de esa índole de la tabaquera Philip Morris. Tras conocerlo, en algunos estancos se ha iniciado un boicot contra la compañía por bajar sus tarifas sin tener en cuenta la cantidad almacenada de cada producto, y que fue adquirida por el precio que tenía marcado en aquel momento. Un precio claramente superior al que acaba de imponer ahora la compañía estadounidense, que no tiene pensado compensar las pérdidas que provocará la operación. Hasta ahí, la decisión de los vendedores es, hasta cierto punto, razonable.
Pero en esas estábamos cuando ayer mismo la competencia más directa de Philip Morris, la tabaquera hispano-francesa Altadis -heredera de la antigua empresa estatal Tabacalera Española- bajaba el precio de sus principales marcas de cigarrillos entre 50 y 65 céntimos, menos de una semana después de haberlos subido. Era la respuesta a una maniobra de la competencia que había posibilitado que por primera vez las marcas históricamente más baratas pasaran a estar por encima de las más caras.
Ahora, supongo que más de uno se preguntará si los estanqueros se pondrán en huelga para reclamar por el dinero que van a ganar con un producto que compraron la semana pasada a un precio muy inferior al que van a aplicar al cliente con las nuevas tarifas. Esperemos que triunfe la cordura y que devuelvan a los compradores la diferencia...
Primera paradoja; por un lado se desata una guerra de precios que lo único que hace es facilitar el acceso al producto, mientras que por el otro se intenta combatir el tabaquismo con firmeza, sobre todo desde la entrada en vigor de la nueva ley del pasado 1 de enero. Pero con estos precios tan maravillosos, no me extraña que hasta el mismísimo presidente Zapatero tenga serias dificultades para dejar la adicción…
Segunda paradoja: La Asociación Española de Farmacéuticos Católicos se niega a vender preservativos en sus establecimientos argumentando “objeción de conciencia”. En este sentido, la ley recoge la posibilidad de que los farmacéuticos “puedan objetar en conciencia una dispensación que vaya en contra de sus principios”. Pero la misma ley no recoge, sin embargo, que esos establecimientos deberían estar obligados a dispensar cualquier método anticonceptivo, al menos, en el caso de estar de guardia o por el hecho de ser la única existente en una determinada zona.
Sin embargo, la ley es clara en lo que respecta al tabaco. Con el boicot a la compañía Philip Morris, los estanqueros están expuestos a una sanción porque la normativa que los regula obliga a todos ellos a dispensar lista íntegra de productos o a reponerlos en caso de agotarse en un plazo mínimo de tiempo.
O sea, que mientras los farmacéuticos tienen la última decisión a la hora de dispensar productos que puede salvar vidas, los estanqueros están obligados a vender un producto que en todos los casos provoca un alto porcentaje de muertes. No entiendo nada.

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