¿TODO VALE?
29-12-2005 08:02:05
El año que finaliza se cierra con dos grandes operaciones policiales que han tenido como escenario El Bierzo. La primera de ellas, que finalizó ayer mismo, llevaba a los agentes antidroga de la Guardia Civil a culminar la llamada “Operación Fraca” con la detención de varias personas, la mayoría bercianas, a las que les fueron aprehendidas varias cantidades de sustancias estupefacientes destinadas principalmente al consumo en localidades cómo Ponferrada y Villafranca del Bierzo.
En esta última localidad, poco acostumbrada a acontecimientos de esa índole, la policía descubría un presunto punto de venta de droga, camuflado en un estanco y un cíber contiguo. Días después, un escrito dirigido al ayuntamiento aprovechaba la ocasión para trasladar el tema al terreno de lo político asegurando que el actual alcalde, Vicente Cela, conocía perfectamente los movimientos que se estaban produciendo en dichos locales culpabilizándole por haber autorizado la apertura del más reciente, el cíber. Pero el redactor de dicho escrito olvidó decir que el primer “visto bueno” a la actividad había sido otorgado por los antiguos gobernantes municipales hace años, en el momento del traspaso del primer local, el estanco, de manos de sus antiguos propietarios a los actuales, hoy procesados.
Días después, el grupo en la oposición de la villa suscribía completamente el contenido del escrito, pero no tenía la suficiente valentía para asumir públicamente la autoría. Pero en Villafranca del Bierzo, quien más y quien menos, todo el mundo sabe de qué “insigne pluma” pudo salir tal acusación.
Por otro lado, hace unas semanas se iniciaba la “Operación Saimaa” que finalizaba con dieciocho detenidos acusados de distribución de imágenes de pornografía infantil y otros delitos relacionados con corrupción de menores. Al conocerse la noticia, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, criticaba al tripartito catalán y advertía de sus peligros poniendo como ejemplo, entre otras cosas, la detención en dicha operación de un concejal de Esquerra Republicana de Cataluña en La Seu de Urgell, relacionado con el caso.
Así, a principios de esta semana seguían sucediéndose las detenciones en el marco de la misma operación. Desde la oficina de Interpol en Helsinki, Finlandia, se apuntaba directamente hacia nuestro país y concretamente hacia El Bierzo, donde horas después un escalofrío nos sacudía el cuerpo al conocer la detención por su supuesta relación con los hechos de un tal Pedro Luís B. C., de 44 años, nacido y residente en Ponferrada.
Dicho esto, supongo que a nadie le haría ni pizca de gracia que alguien como Esperanza Aguirre viniera a advertirnos, por ejemplo, de los riesgos de hacer a pie la Ruta Jacobea a su paso por el Bierzo por el hecho de haber sido detenido cualquier energúmeno en Ponferrada o por el peligro de cruzarse con algún villafranquino sospechoso de traficar con droga. Pero a veces, la nula capacidad de algunos políticos y la imposibilidad de otros a la hora de regresar al lugar del que le apearon las urnas, hace que estos lleguen a dar por buena la teoría del “todo vale” y del “difama, que algo queda”.
En esta última localidad, poco acostumbrada a acontecimientos de esa índole, la policía descubría un presunto punto de venta de droga, camuflado en un estanco y un cíber contiguo. Días después, un escrito dirigido al ayuntamiento aprovechaba la ocasión para trasladar el tema al terreno de lo político asegurando que el actual alcalde, Vicente Cela, conocía perfectamente los movimientos que se estaban produciendo en dichos locales culpabilizándole por haber autorizado la apertura del más reciente, el cíber. Pero el redactor de dicho escrito olvidó decir que el primer “visto bueno” a la actividad había sido otorgado por los antiguos gobernantes municipales hace años, en el momento del traspaso del primer local, el estanco, de manos de sus antiguos propietarios a los actuales, hoy procesados.
Días después, el grupo en la oposición de la villa suscribía completamente el contenido del escrito, pero no tenía la suficiente valentía para asumir públicamente la autoría. Pero en Villafranca del Bierzo, quien más y quien menos, todo el mundo sabe de qué “insigne pluma” pudo salir tal acusación.
Por otro lado, hace unas semanas se iniciaba la “Operación Saimaa” que finalizaba con dieciocho detenidos acusados de distribución de imágenes de pornografía infantil y otros delitos relacionados con corrupción de menores. Al conocerse la noticia, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, criticaba al tripartito catalán y advertía de sus peligros poniendo como ejemplo, entre otras cosas, la detención en dicha operación de un concejal de Esquerra Republicana de Cataluña en La Seu de Urgell, relacionado con el caso.
Así, a principios de esta semana seguían sucediéndose las detenciones en el marco de la misma operación. Desde la oficina de Interpol en Helsinki, Finlandia, se apuntaba directamente hacia nuestro país y concretamente hacia El Bierzo, donde horas después un escalofrío nos sacudía el cuerpo al conocer la detención por su supuesta relación con los hechos de un tal Pedro Luís B. C., de 44 años, nacido y residente en Ponferrada.
Dicho esto, supongo que a nadie le haría ni pizca de gracia que alguien como Esperanza Aguirre viniera a advertirnos, por ejemplo, de los riesgos de hacer a pie la Ruta Jacobea a su paso por el Bierzo por el hecho de haber sido detenido cualquier energúmeno en Ponferrada o por el peligro de cruzarse con algún villafranquino sospechoso de traficar con droga. Pero a veces, la nula capacidad de algunos políticos y la imposibilidad de otros a la hora de regresar al lugar del que le apearon las urnas, hace que estos lleguen a dar por buena la teoría del “todo vale” y del “difama, que algo queda”.
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