FATIGA MATERIAL… Y LABORAL
10-11-2005 06:09:24
Esta semana hemos sido de nuevo testigos de otra tragedia en el sector de la construcción. Se produce en uno de los países donde el aumento en la cantidad de obra privada es inversamente proporcional a la estabilidad de los precios y el mismo aumento en la construcción de obra pública se ve reflejado también en el número de accidentes laborales, el más alto de la Unión Europea en 2004. Tanto en un caso como en el otro, quizás habría que tener en cuenta que en España se concentra el 25% del total de la temporalidad de UE, el 10% de los contratos basura y, sobre todo, un buen porcentaje de obras realizadas por empresas subcontratadas a su vez por otras subcontratas. De esto se deduce fácilmente que si una obra pública es adjudicada a una determinada empresa, la subcontrata a otra y ésta última la vuelve a subcontratar, por el camino se va quedando dinero que de algún modo tiene que repercutir en el resultado final.
Todo ello quiere decir que la última empresa tiene que rascarse el bolsillo y eso se traduce en precariedad laboral, en pésimas condiciones de trabajo, en falta de formación del trabajador y en baja calidad de los materiales. Basta un ejemplo; durante la construcción del último tramo de la Autovía del Noroeste, a su paso por El Bierzo, se produjo una situación similar a la de Granada que a punto estuvo de ocasionar una tragedia. El 5 de diciembre de 1997, se desplomaba parte del viaducto de la Fuente del Azufre, hoy rebautizado como Juan Antonio Fernández del Campo, un ingeniero leonés recientemente fallecido; la estructura que sujetaba un tramo del viaducto falló, pero afortunadamente los obreros que trabajaban en aquel momento pudieron ponerse a salvo y ninguno de ellos resultó herido.
Días después, los encargados de investigar el origen del accidente determinaron que éste había sido causado por la fatiga de alguno de los materiales, apuntando directamente a una de las vigas de sujeción de la estructura. Lo que muy pocos sabrán es que aquella viga había sido adquirida por una de las empresas constructoras en un almacén de chatarra de Bilbao, donde había permanecido más de una década después de haber sido ya utilizada años atrás en un puente grúa del puerto de aquella ciudad. No me extraña que sufriera fatiga…
Pero, curiosamente, de la fatiga que nadie habla es de aquella que conocemos todos. En todas y cada una de las grandes obras públicas promovidas por los estados central y autonómico se repite la misma cadena; primero, las promesas electorales en cuanto a plazos, y con ellos las prisas y las presiones a las empresas, y la vista gorda en las inspecciones de seguridad y en las condiciones laborales. Se trata de hacerse la foto a tiempo. Pero no piensan en que todo ello repercute en el trabajador, que se pasa jornadas interminables de sábados, domingos y fiestas de guardar en el tajo. Ellos no tienen un tacógrafo que marque sus horas de trabajo reglamentarias.
Anteayer, sin embargo, los líderes de los dos sindicatos mayoritarios del país reconocían que España cuenta con la mejor Ley de Prevención de Riesgos Laborales de la Unión Europea. Lo que no dijeron es si se está cumpliendo...
Todo ello quiere decir que la última empresa tiene que rascarse el bolsillo y eso se traduce en precariedad laboral, en pésimas condiciones de trabajo, en falta de formación del trabajador y en baja calidad de los materiales. Basta un ejemplo; durante la construcción del último tramo de la Autovía del Noroeste, a su paso por El Bierzo, se produjo una situación similar a la de Granada que a punto estuvo de ocasionar una tragedia. El 5 de diciembre de 1997, se desplomaba parte del viaducto de la Fuente del Azufre, hoy rebautizado como Juan Antonio Fernández del Campo, un ingeniero leonés recientemente fallecido; la estructura que sujetaba un tramo del viaducto falló, pero afortunadamente los obreros que trabajaban en aquel momento pudieron ponerse a salvo y ninguno de ellos resultó herido.
Días después, los encargados de investigar el origen del accidente determinaron que éste había sido causado por la fatiga de alguno de los materiales, apuntando directamente a una de las vigas de sujeción de la estructura. Lo que muy pocos sabrán es que aquella viga había sido adquirida por una de las empresas constructoras en un almacén de chatarra de Bilbao, donde había permanecido más de una década después de haber sido ya utilizada años atrás en un puente grúa del puerto de aquella ciudad. No me extraña que sufriera fatiga…
Pero, curiosamente, de la fatiga que nadie habla es de aquella que conocemos todos. En todas y cada una de las grandes obras públicas promovidas por los estados central y autonómico se repite la misma cadena; primero, las promesas electorales en cuanto a plazos, y con ellos las prisas y las presiones a las empresas, y la vista gorda en las inspecciones de seguridad y en las condiciones laborales. Se trata de hacerse la foto a tiempo. Pero no piensan en que todo ello repercute en el trabajador, que se pasa jornadas interminables de sábados, domingos y fiestas de guardar en el tajo. Ellos no tienen un tacógrafo que marque sus horas de trabajo reglamentarias.
Anteayer, sin embargo, los líderes de los dos sindicatos mayoritarios del país reconocían que España cuenta con la mejor Ley de Prevención de Riesgos Laborales de la Unión Europea. Lo que no dijeron es si se está cumpliendo...
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