POR EL BULEVAR DE LOS SUEÑOS ROTOS
11-09-2005 13:12:37
Con más de 700 metros de largo, 80 de ancho, miles de plantas de no sé cuantas especies y casi 3 millones de euros de inversión, discurre por la Rosaleda un bulevar al que han bautizado como Juan Carlos I. Luminarias, fuentes, glorietas, canales y albardillas de la mejor calidad adornan la calle más amplia de la ciudad y quizás de la provincia. Con su inauguración se batían varios record, como el que acredita a la obra como la mayor inversión realizada en una zona deshabitada y el del mayor agravio comparativo para algunos barrios y pueblos del municipio -habitados todos ellos- y a donde el asfalto y la iluminación parece que todavía no acaban de llegar. Pronto, al final del bulevar, tendremos el edificio más alto de Castilla-León y así, de paso, podremos batir otro record. Casi nada…
Ponferrada y El Bierzo son así, tan pronto se llevan la palma en asuntos de dudoso gusto como saltan a la actualidad por cuestiones esperpénticas y que no han dejado muy bien parado a alguno. Puestos a elegir, ni que decir tiene que la mayoría preferiríamos ser conocidos por las inversiones en las decenas de pueblos -hoy semiabandonados en todos los sentidos- o por ser una referencia en implantación de empresas y en creación de puestos de trabajo, así de paso quizás llenamos algún día las miles de viviendas vacías que tiene la ciudad. Por el contrario, nos encontramos con zonas mineras sobreviviendo a costa del fondo de pensiones y grandes empresas, que nos vendieron a bombo y platillo desde todas las administraciones, que no hacen más que anunciar despidos, regulaciones de empleo o estafas multimillonarias incluso antes de poner la primera piedra de un negocio subvencionado por esas mismas administraciones; regionales, provinciales y hasta locales. O sea, un negocio redondo, pero solo para ellos.
Otras veces, los motivos que llevan a nuestra tierra a aparecer en los medios de comunicación del país son trágicos. Agosto finalizaba con la noticia de la espantosa muerte de dos jóvenes en el término municipal de Ponferrada. Isabel y Lucía, dos hermanas de la ciudad que perdían la vida después de sufrir un accidente que quizás en otras circunstancias no hubiera acabado con un balance tan trágico. Pero sucedió en la carretera del Canal, uno de los mayores puntos negros de la ciudad, el cual, año tras año, sigue tragándose vidas sin que nadie aporte una solución al problema. En el último año ya se ha cobrado la vida de tres mujeres.
El primer día de septiembre, decenas de políticos posaban para los medios de comunicación mientras paseaban a sus anchas -nunca mejor dicho- por el centro del bulevar. A esa misma hora, una familia destrozada velaba a dos de sus miembros. Horas más tarde, a punto estuvo de repetirse el drama de no ser por la rápida intervención de algunos vecinos del barrio de Cuatrovientos, que lograban sacar del agua sanos y salvos a un chaval de nueve años y a su madre.
Es hora de que propietarios del vial y administraciones se pongan de acuerdo. De lo contrario, quizás algún día haya que rebautizar la carretera del Canal parafraseando a Sabina, cuando cantaba aquella de Por el Bulevar de los Sueños Rotos.
Ponferrada y El Bierzo son así, tan pronto se llevan la palma en asuntos de dudoso gusto como saltan a la actualidad por cuestiones esperpénticas y que no han dejado muy bien parado a alguno. Puestos a elegir, ni que decir tiene que la mayoría preferiríamos ser conocidos por las inversiones en las decenas de pueblos -hoy semiabandonados en todos los sentidos- o por ser una referencia en implantación de empresas y en creación de puestos de trabajo, así de paso quizás llenamos algún día las miles de viviendas vacías que tiene la ciudad. Por el contrario, nos encontramos con zonas mineras sobreviviendo a costa del fondo de pensiones y grandes empresas, que nos vendieron a bombo y platillo desde todas las administraciones, que no hacen más que anunciar despidos, regulaciones de empleo o estafas multimillonarias incluso antes de poner la primera piedra de un negocio subvencionado por esas mismas administraciones; regionales, provinciales y hasta locales. O sea, un negocio redondo, pero solo para ellos.
Otras veces, los motivos que llevan a nuestra tierra a aparecer en los medios de comunicación del país son trágicos. Agosto finalizaba con la noticia de la espantosa muerte de dos jóvenes en el término municipal de Ponferrada. Isabel y Lucía, dos hermanas de la ciudad que perdían la vida después de sufrir un accidente que quizás en otras circunstancias no hubiera acabado con un balance tan trágico. Pero sucedió en la carretera del Canal, uno de los mayores puntos negros de la ciudad, el cual, año tras año, sigue tragándose vidas sin que nadie aporte una solución al problema. En el último año ya se ha cobrado la vida de tres mujeres.
El primer día de septiembre, decenas de políticos posaban para los medios de comunicación mientras paseaban a sus anchas -nunca mejor dicho- por el centro del bulevar. A esa misma hora, una familia destrozada velaba a dos de sus miembros. Horas más tarde, a punto estuvo de repetirse el drama de no ser por la rápida intervención de algunos vecinos del barrio de Cuatrovientos, que lograban sacar del agua sanos y salvos a un chaval de nueve años y a su madre.
Es hora de que propietarios del vial y administraciones se pongan de acuerdo. De lo contrario, quizás algún día haya que rebautizar la carretera del Canal parafraseando a Sabina, cuando cantaba aquella de Por el Bulevar de los Sueños Rotos.
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