Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

PASABA POR AQUÍ

Columnas de Santiago Macías en La Crónica de León

PREVENIR ANTES QUE CURAR

05-09-2005 17:36:13
Pombriego, Trabadelo, el valle del Oza, Cuevas del Sil, Suertes o el Pajariel... y podríamos seguir añadiendo nombres a la lista. En lo que va de verano hemos visto arder en El Bierzo miles de hectáreas de bosque, de vida. En los últimos diez años, la suma de todos los incendios llega a la friolera de 2759 kilómetros cuadrados. En la mayoría de los casos, detrás de la catástrofe está la mano del hombre, del pirómano, por llamarle de alguna manera a esa especie de terrorista de la naturaleza. Él es el primer responsable, pero a la vista está que no es el único. Los políticos de la Junta de Castilla y León siguen demostrando un desconocimiento de El Bierzo que roza lo escandaloso. Acostumbrados a la meseta castellana, la variedad forestal de nuestra tierra es algo que queda muy lejos de Valladolid, tanto en lo físico como en el resto de aspectos.
A la política de prevención de incendios de la Junta de Castilla y León se le podría aplicar aquello de que “lo barato sale caro”. En las tareas de extinción del incendio de Pombriego, por citar sólo uno, la administración territorial se gastó la nada despreciable cantidad de 800.000 euros, más de 133 millones de las antiguas pesetas, un dinero que hubiera servido -y de sobra- para acometer en los meses anteriores al verano las tareas de limpieza y desbroce de la zona tan necesarias para prevenir la catástrofe. Haciendo un cálculo aproximado, esa cantidad hubiera cubierto el sueldo de una veintena de personas trabajando tres meses al año durante tres años en los tratamientos selvícolas necesarios, pero no ha sido así. Ese ha sido el balance de su primer “gran ahorro”.
El otro ahorro, traducido en delito ecológico, llega después, cuando se proyecta recuperar lo quemado. Lo que antaño eran espectaculares bosques de castaños, matas de roble o plantaciones de frutales y que desaparecieron poco a poco devorados por las llamas, hoy son frondosos bosques de pinos que en pocos años maquillan de verde otra vez la zona. Pero no es oro todo lo que reluce. El pino, en realidad, es una especie destinada a otro tipo de latitudes, con suelos pobres que dificultan el crecimiento, que no es el caso de El Bierzo.
En esas repoblaciones, además, no se tienen en cuenta factores como el desbroce o la separación entre árboles, problema éste último que repercute directamente en el único aspecto positivo de la repoblación, el rendimiento económico, y en lo más grave; A la mínima chispa del pirómano el monte arde por sí sólo porque lo que le sobra es combustible. Luego, en la extinción, el único remedio es intentar desviarlo de poblaciones y masas forestales próximas al lugar, viéndose entonces obligados a limpiar a toda prisa los caminos forestales y cortafuegos que hasta entonces permanecían abandonados.
Por todo ello, saludamos cualquier iniciativa que contribuya a solucionar un problema que llevamos sufriendo demasiados años. Falta hacen. Como falta hace también que la Junta de Castilla y León cambie su política medioambiental en cuanto a prevención.
Hace unos días, un futuro ingeniero forestal me comentaba que los incendios se apagan durante el invierno y no en verano. Ahora lo entiendo.

Categoría: General 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)



Referencias


Comentarios


Añadir un Comentario


Recordar datos

Hecho con Bitacorae | Alojado en Bitácoras.com | Diseño Raúl García